IDDSMM-Todos los que amáis a Jerusalén- Cristo Ahnsahnghong y Dios Madre



(IDDSMM) Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial cree en Cristo Ahnsahnghong y Dios Madre.


Bendiciones dadas a los hijos que aman a Jerusalén

Is. 66:10-13
Alegraos con Jerusalén, y gozaos con ella, todos los que la amáis; llenaos con ella de gozo, todos los que os enlutáis por ella; para que maméis y os saciéis de los pechos de sus consolaciones; para que bebáis, y os deleitéis con el resplandor de su gloria. […] Como aquel a quien Consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo.

La profecía de Isaías capítulo 66 muestra que los que aman a Jerusalén, la Madre celestial, se alegrarán y se gozarán con ella. En otras palabras, cuando entendamos el corazón de nuestra Madre celestial, como hijos que la amamos, podremos morar en las bendiciones preparadas por nuestro Padre celestial por siempre y para siempre.

Cuando un hombre ama a una mujer, se interesa en todo acerca de ella e intenta comprender su corazón y sentimientos, y también se esfuerza por complacerla. De igual manera, si amamos a Jerusalén nuestra Madre como sus hijos, debemos poner atención siempre a la voluntad de la Madre y considerar cuánto dolor y sufrimiento tiene que atravesar, en el viaje del evangelio lleno de espinas. Asimismo debemos pensar en lo que complace a la Madre y ponerlo en práctica.

Cuando estudiamos la Biblia, aprendemos muchas lecciones de las historias escritas en ella. Entre estas lecciones, está la historia de Jacob y Esaú.

Jacob y Esaú eran gemelos nacidos del mismo vientre. El hermano menor, Jacob, siempre estaba pendiente de la situación de su madre, y siempre estaba allí para ayudarla cuando lo necesitaba, comprendiendo lo difícil y sacrificado de su trabajo. Por el contrario, el hermano mayor, Esaú, gastaba todo su tiempo entregado a los placeres de la caza, en lugar de considerar la situación de su madre.

No era porque Jacob fuera muy femenino o afeminado que ayudaba a su madre en las labores del hogar. En el vado de Jaboc, él luchó desesperadamente con Dios para recibir su bendición, a pesar del dolor de su cadera dislocada. Considerando esto, podemos ver que Jacob no era una persona débil ni afeminada. Puesto que se preocupaba de todo lo que su madre hacía, comprendía su dolor y sacrificio invisible y quería ayudarla.

Jacob comprendió el corazón de su madre y trató de ayudarla en todo, y fue grandemente bendecido por Dios; él pudo regresar a su hogar y heredar los bienes de su padre Isaac. ¿Qué quiere enseñarnos Dios mediante la historia de Jacob escrita en la Biblia? ¿Cuál es la voluntad de Dios para con nosotros? Dios quiere que nosotros, que estamos regresando al cielo, nuestro hogar espiritual, nos demos cuenta de la situación de nuestra Madre y comprendamos su corazón, igual que Jacob, como el pueblo que ama a la Madre Jerusalén.

IDDSMM
Iglesia de Dios Sociedad Misionera Mundial 
Cristo Ahnsahnghong 

Dios Madre


Comentarios

Publicar un comentario